El Máster en Humanidades Digitales es un curso de posgrado de alto nivel pionero en su género en España. Proporciona un complemento de formación en competencias tecnológicas que aumenta considerablemente la competitividad laboral de los titulados en humanidades y especialidades afines.

Nicholas CarrCon toda justicia Nicholas Carr se ha convertido en un pensador lúcido y polémico sobre nuevas tecnologías, sobre las que lleva escribiendo varias décadas. En su último libro, Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?, el escritor desarrolla lo que se podría llamar el efecto Internet. Y las conclusiones son desalentadoras: las tecnologías están transformando las formas de pensamiento de la sociedad, volviendo a las personas distraídas y menos capaces de concentrarse en una sola cosa.

Con la imparable expansión del universo Internet entre la población mundial, la influencia que La Red puede ejercer sobre las conciencias todavía no se ha descubierto plenamente. Pero la realidad no nos invita a pensar que el control de la información será cada vez mayor y que nuestros datos —que aportamos voluntariamente— serán utilizados por gobiernos y empresas para personalizar la información a la que accedemos, conociendo nuestros gustos y preocupaciones.

Pero, dejando de lado el asunto de la privacidad en Internet, lo que sí parece evidente es el poder de distracción que adquiere, cada vez más, la red de redes. Ejemplos de todo esto son las Web 2.0 y sus populares redes sociales. No hay que olvidar que la naturaleza de Facebook o Twitter es lanzar sin pausa micromensajes.

De hecho, el propio Carr descubrió que su capacidad de concentración había disminuido y decidió investigar las causas de este fenómeno. No le resultó difícil averiguar que la entrega diaria a las multitareas digitales estaba detrás de la erosión en su capacidad de concentración. Pegar un link en Facebook mientras contestas un correo electrónico y saltas de página electrónica a otra página electrónica nos está haciendo más hábiles (efectivos) para manejar información, pero también más superficiales, obstaculizando nuestra capacidad de profundizar en los contenidos y de concentrarse en una sola cosa. Y esto es un hecho clave, porque nuestro pensamiento crítico y nuestras emociones necesitan tiempo para ser procesadas correctamente y si no invertimos ese tiempo —como está sucediendo con la revolución tecnológica— nos deshumanizamos cada vez más y nos volvemos más superficiales.

«La multitarea, instigada por el uso de Internet, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información y al hacerlno no solo nos deshumanizan un poco sino que nos uniformizan».

¿Seremos cada vez menos capaces de pensar de forma autónoma? ¿Estarán nuestros pensamientos más dirigidos que nunca, precisamente cuando nuestra mente se está transformando y haciendo más permeable a cualquier tipo de información? Nicholas Carr considera que los individuos podrán resistirse con mucho esfuerzo a esto, y que la batalla entre el control de la información y la privacidad no se resolverá manteniéndose en un conflicto constante, pero la sociedad está inevitablemente condenada a someterse a la revolución tecnológica y a los cambios que Internet produzca en las formas de pensar.

Ver entrevista completa: Un mundo distraído (El País-29/01/2011)

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